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En el taller con Carmen López y Pablo Guzmán
Tres tercios tiene la cueca
"Poesía, música y baile", enumeran estos cultores. Actriz ella, músico él, bailarines y cantores cuequeros ambos, Carmen López y Pablo Guzmán llevan más de diez años entregados a la chilena o cueca tradicional, experiencia necesaria para revisar en qué pie está esa expresión hoy, después de revaloraciones y rescates. Y para impartir un taller con su perspectiva sobre esos tres elementos de la cueca. "Es importante la poesía, para entender lo que estás escuchando. Si no no entiendes lo que estás bailando", dicen.

David Ponce | fotos: Carlos Cadenas


Los circuitos de la cueca son un escenario en movimiento constante. Conjuntos que hace un par de años tocaban y grababan discos como Las Peñascazo ahora han dado origen a nuevos grupos como Las Primas, mientras otros como Las Niñas o Los Trukeros han atravesado por cambios de integrantes sin perder vigencia, y algunos de esos mismos músicos han iniciado rutas más personales. Es el caso de la actriz Carmen López y del músico Pablo Guzmán, quienes hasta 2009 eran integrantes de Los Trukeros, él en calidad de integrante fundador de la agrupación además, y que ahora se han desplegado como dupla tanto a la cabeza de un nuevo grupo como en talleres de extensión de la cueca a nuevas generaciones de cultores.

Es el taller intensivo que hasta el próximo sábado ambos estarán impartiendo en las instalaciones del Gran Circo Teatro en la capital, destinado a mostrar la cueca no sólo como la coreografía a la que demasiadas veces ha sido reducida, sino como una expresión de poesía, música y baile en partes iguales. Pero al mismo tiempo ambos tocan desde el año pasado con un nuevo grupo que funciona como cuarteto o quinteto, con el que han actuado en escenarios como los del Centro Cultural de España y la Biblioteca Nacional en Santiago, y con el que Pablo Guzmán ha ganado dos festivales en Santa Cruz y Valparaíso con sendas cuecas inéditas. Y tienen nombre chilenero: se llaman Calle Boca.

–Nos cabeceamos un poco y recurrimos al libro del Nano –dice Carmen López, a propósito de "Mi gran cueca" (2005), libro del eminente y prolífico cantor y autor de cuecas Hernán Núñez Oyarce, fundador de Los Chileneros–. Ahí encontramos un glosario con palabras del coa y aparece "calle boca", que es como ser piola, cuidarse de no hablar más de la cuenta, morir en la rueda.




La poesía, el repertorio y los cultores de la cueca son algunos de los asuntos que aborda el dúo en su taller además del baile.

–Teníamos ganas de mostrar que la cueca es más que la coreografía y que aprender un baile –dice ella–. De hecho tomamos como ejemplo "Aló aló", una cueca que uno ha escuchado quinientas mil veces, y los alumnos nos decían que nunca se habían dado cuenta de qué dice la letra. También mostramos el repertorio, porque la gente sabe como cuatro cuecas, y más cultores, que no sea tan superficial. Que se entienda que hay una sola cueca, pero que puede ser huasa, campesina, chora, brava.

–¿Eso da para confusiones? Porque también muchos cuequeros tienen la idea de que la cueca es una sola.
–Pero depende de dónde se cultive, su origen marca la diferencia. En el campo tiene otras formas y sonoridades. La que la gente más identifica es la "cueca chora" (se refiere al estilo de Roberto Parra), y de hecho hace poquito en un programa de Lucho Jara (en TV) fue un grupo a tocar cuecas chileneras (se refier al estilo de cuequeros como Nano Núñez), y todo el rato él estuvo hablando de la "cueca chora". Y lo dice más encima en televisión.

Es un teatro el que ha acogido la iniciativa de López y Guzmán. Con el Gran Circo Teatro él ya hizo la música de la obra "La Ana no puede llorar", dirigida por Mabel Guzmán, en torno a la vida de Ana González, madre y pariente de toda una familia de personas desaparecidas en dictadura. "Se llama así porque la familia dice que ella nunca ha dado por muertos a sus familiares, y no se puede llorar a alguien que no está muerto", explica Guzmán. "Es fuerte y contradictorio, y al mismo tiempo es como un escudo".

–¿Cómo surge esta relación con el Gran Circo Teatro?
–Es un referente importante para la cultura, con todo el legado de Andrés Pérez, y el Circo Teatro nos abrió las puertas. Siempre ha estado abierto a actividades artísticas y se nos dio la posibilidad de trabajar con ellos.




–¿Eso tiene que ver con un doble carácter del taller, entre teatral y musical?
–Más musical y poético, diría yo –distingue él–. La Carmen tiene toda la formación del teatro y eso aporta a la metodología, pero nos enfocamos sobre todo en ir más allá del baile, no sólo en la coreografía, sino que a partir de la base de que es poesía.

–Es el interés que tenemos por la métrica poética –agrega ella–. Se trata también de aprender cómo está escrita la cueca, de que las mismas partes que tiene la poesía las tiene el baile, de aprender el ritmo, porque es sabido que la gente aplaude al revés. A la gente le cuesta asimiliar el ritmo de la cueca.

–Son tres elementos claves –precisa Guzmán–: poesía, música y baile. Y nunca se toman en cuenta ni la poesía ni la música, y se ponen a bailar todos repetidos, esperando a que les digan "vuelta".

–¿No se dice la vuelta, no?
–No, pues. En la algarabía de tocar a veces se grita, pero en el canto a la rueda (la forma tradicional del canto de la cueca) no se grita. Por eso es importante la poesía, porque es importante entender lo que estás escuchando. Si no no estás entendiendo lo que estás bailando. De hecho comentábamos que en el año '79 decretan a la cueca por ley danza nacional. Pero por qué "danza nacional". Cuando se institucionaliza se pierde. Y se transforma en gimnasia, en un campeonato, tienen que tener la manta y la espuela. Por eso mucha gente no baila. Fue la institucionalización la que la hizo tira, y la instauró de una forma que no es como era. Y se olvidó del lugar de donde viene, que es del pueblo, de lo popular, de lo que no les convenía mostrar.

–¿Y ha habido una recuperación, después de ese rechazo?
–Con el tiempo se ha ido renovando y se ha dado un espacio a la cueca de verdad. El trabajo que hizo el Mario Rojas con la "Bitácora de Los Chileneros" (documental sobre Hernán Núñez) o lo que hicieron Los Tres con (Roberto) Parra fueron aportes importantes.




Tras alejarse de Los Trukeros, Guzmán ha continuado componiendo cuecas y Carmen ha retomado el teatro infantil, las clases de teatro y de cuecas. "He vuelto a esa parte de la docencia del teatro, porque soy actriz y siempre había trabajado en eso, aquí y en Valparaíso, que es de donde soy", explica. "Así fue hasta que empecé con Los Trukeros, que nos conocimos así, yo actuando en una obra y los chiquillos tocando".

Diego Valtierra (acordeón), de Los Canallas de la Cueca, e Ignacio Piga (contrabajo), de los De Caramba, completan la formación de Calle Boca, con el que Guzmán y López han actuado además en dos festivales competitivos. Y han ganado los dos, con sendas cuecas inéditas de Guzmán: en el festival de Santa Cruz, en 2009, lo hicieron con "Por pasar gato por liebre", y en el festival de cueca y tonada de la Caleta El Membrillo, en Valparaíso, ganaron con "El vagabundo" y una cuota de influencia porteña de Carmen: es una cueca dedicada a los vagabundos en la entrada de la la Iglesia de La Matriz en Valparaíso.

–¿Cómo ha sido este último tiempo después de tocar en Los Trukeros para ustedes?
–Ha sido enriquecedor, en el sentido de poder volver a componer de una forma no tan purista –dice él–. Mandé temas a festivales y claramente hay que hacerlos puristas porque las reglas del juego son así, pero en la composición que no es tan conocida he vuelto al pasado, a no ocupar el purismo, a salirme un poco de los reglamentos de lo que se supone que es la cueca.

–Personalmente me ha gustado distanciarme un poco del escenario –agrega Carmen–. Bueno, siempre tenemos actuaciones, en los mismos festivales o tocando con otras agrupaciones.

–¿Son un buen entrenamiento los festivales?
–Buenísimo, además de la experiencia de compartir con otros músicos –explica él–. En Santa Cruz por primera vez fuimos a un festival, estuvimos cantando con el arpista José Véliz, con Alberto Ponce (integrante de Los Afuerinos y hermano del cuequero porteño Luis Sata Ponce), Manuel Espinoza (también arpista), el grupo Savia Porteña. Uno conoce a otra gente que hace lo mismo que uno. La cueca nos une.




–¿Cómo ven ahora el escenario de la cueca?
–Yo creo que hay dos partes –distingue Guzmán–. Hay muchachos que a veces se meten por moda y por estar arriba de un escenario, y otros que lo hacen no por ser parte de un espectáculo. Y como que este brote nuevo está muy marcado por Fernando González Marabolí (el veterano y erudito cuequero que inspiró el libro "Chilena o cueca tradicional", 1994, del musicólogo Samuel Claro Valdés), más que por el lado de la bohemia. Van un poco más al estudio de la raíz arábiga, de la cosmogonía, del canto a la daira, los cuatro cantores, las cosas que estudió Fernando González.

–¿Es una especie de revancha, después de la importancia que tuvo Nano Núñez para los grupos de la generación de ustedes?
–Es un complemento. Muchas de las cuecas que tocaban Los Chileneros habían sido recogidas por Fernando González. Uno es el estudioso que busca la ley natural de la cueca y hace toda una elaboración de la raíz arábigo andaluza, y el otro lado es como, al contrario, estar metido en la cancha. Son complementarios. No es que sea el uno o el otro.

–¿En ese cambio han tenido que ver Los Chinganeros, que han vuelto a tocar y a grabar discos y fueron formados por González Marabolí?
–Sí. Los Chinganeros tienen una base musical que son puros cabros jóvenes, entonces eso va acercando al Lucho (Luis Castro Hernández), al Carlos (Carlos Godoy Hernández, ambos Chinganeros mayores). Cuando nosotros entramos en la cueca ellos no estaban en los escenarios, eran cultores que estaban en sus casas y el que sabía sabía, estaban más escondidos. Ése es un referente para los cabros nuevos. El último disco de Los Chinganeros (Cuecas de barrios populares, 2010) es una influencia. Tal como nosotros cantábamos cuecas de Los Chileneros, que era nuestro caldo de cultivo.

–¿Se nota una diferencia entre esas dos escuelas?
–Hay una diferencia en el canto. Nosotros empezamos a adentrarnos en la cueca y después la aprendimos. Primero la transformamos, hicimos melodías, hicimos cuecas que la gente no podía bailar, y después aprendimos de qué forma era. Empezamos de atrás para adelante en cierta forma. Por qué te digo esto: porque la generación de nosotros fuimos más creadores en ese sentido. Los cantores ahora son un poco menos creadores y más bien van interpretando las cuecas de otros. Cuando yo ando por ahí y cantan los cabros se las saben todas. Es un referente.




–¿La cueca sigue teniendo el auge que vivió hace unos tres o cuatro años?
–Ahora hay un interés mucho más amplio –dice Carmen–. Todavía tiene que ver con estos lugares nuevos que han aparecido, donde la cueca es un poco moda, como un carrete frenético y acalorado, pero por lo menos eso demuestra un interés. La cueca está en nuestro disco duro y aparece cuando haces la conexión con ella. Es una manera de empezar.

–¿Los mismo lugares han cambiado? Los Trukeros empezaron en la Posada del Corregidor, luego vino el centro cultural Ainil
–Y el mismo Ainil ahora se trasladó para los martes al Galpón (Víctor Jara), de siete a diez, y eso es bien libre y está renovado. Después de los grupos del tiempo de La Posada vino una especie de silencio, pero ahora siento que reaparece una camada de nuevos cantores. Salieron (los grupos) La Cuadrilla, De Caramba, otros que están empezando, hay muchos grupos, unos mejores que otros, pero así se va aprendiendo.

–¿La cumbia no vino a ocupar ese espacio de algún modo también?
–En general pasó eso, pero yo creo en algo que dijo Mario Rojas, que ahora es posible en un carrete juntar a Chorizo (el grupo de cumbia Chorizo Salvaje) con Los Trukeros o con La Gallera, y en el carrete cumbianchero y de la parranda perfectamente cabe la cueca. Me parece bien que la gente se quiera mover a ese ritmo.

–Cuando nosotros entramos a la cueca, hace trece, catorce años más o menos, creímos que habíamos descubierto la piedra filosofal, porque se nos abrió un mundo totalmente desconocido –recuerda Guzmán–. Y después de todo ese tiempo sigo considerando que es una niñez, a los catorce años uno no sabe nada del mundo. Desde mi perspectiva estoy en una niñez, pero me he encontrado con gente nueva que también ha encontrado una piedra filosofal.

–Lo que falta yo siento que es que haya una guía de los que ya estaban, que deberían estar más presentes –apunta Carmen–. De alguien que la lleve.

–¿Podría ser el paso siguiente para ustedes?
–Me encantaría. A pesar de que este taller está enfocado sobre todo al baile, me encantaría luego hacer uno basado en la poesía, en el canto.




Noches de cueca en el circo teatro

Hasta el sábado 11 de septiembre se extenderá el taller intensivo de cueca impartido en el Gran Circo Teatro. Estas son las coordenadas

Taller de cueca chilena | Monitores: Carmen López y Pablo Guzmán. Lunes 6 a sábado 11 de septiembre, de 20.00 a 22.00 horas. Gran Circo Teatro, República 301, esquina de Grajales, Metro República, Santiago. Inscripciones (7) 843 6949, (8) 612 5160 / tallercueca.ch@gmail.com. Valor del taller $20.000 por seis sesiones.

 

Los Paleteados del Puerto (foto 1) y Los Republicanos de la Cueca en el Galpón. Invitados al Gran Cuecazo Bicentenario de cada miércoles en el Galpón Víctor Jara de la capital, corresponde la venida a Santiago de la institución porteña que son Los Paleteados del Puerto, recibidos en la casa por los más emergentes Republicanos de la Cueca. Cuándo: miércoles 8 de septiembre, 21.30 horas. Dónde: Galpón Víctor Jara, Huérfanos 2146, Plaza Brasil, Santiago, Metro Cumming. Cuánto: $2.500, venta previa $2.000 vía mail a cuecazobicentenario@gmail.com

Daniel Muñoz, Félix Llancafil y 3X7 Veintiuna en distintas comunas. En estas fechas el grupo de Muñoz y Llancafil se "hace pebre", según propia declaración, con el estímulo extra del estreno de su nuevo disco para estas fechas. Es En vivo… pa' los vivos, una recopilación de conciertos. Cuándo: miércoles 8, viernes 10 y sábado 11 de septiembre, 20.00 horas. Dónde: Plaza Las Lilas (Providencia), Plaza Camilo Mori (Bellavista) y Plaza Uruguay (Providencia), Santiago. Cuánto: gratis.

Los Chinganeros en Comercio Atlético. La real academia de la cueca tradicional que son Los Chinganeros vuelven a jugar en casa, en el Club Comercio Atlético del barrio Matta en la capital, como anticipo del dieciocho con una garantizada maratón de cuecas. Cuándo: viernes 10 de septiembre, 23.00 horas. Dónde: Club Social y Deportivo Comercio Atlético, San Diego 1130, esquina de Avenida Matta, Santiago. Cuánto: $3.000, venta previa $2.000 vía mail a chinganeros@gmail.com

Las Primas (foto 2) en el Parque Intercomunal. Tríada integrada por cantantes provenientes de Las Peñascazo y Las Niñas, Las Primas se especializan en repertorios de salón tradicional y abren su temporada dieciochera este 11 de septiembre. Luego siguen por el Bar Catedral (jueves 16), el Parque Inés de Suárez en Providencia y el Cortigo en Conchalí (viernes 17), entre otros compromisos. Cuándo: sábado 11 de septiembre, 19.00 horas. Dónde: Parque Padre Alberto Hurtado, La Reina, Santiago.

Las Niñas (foto 3) en La Reina y San Ramón. Con nueva alineación, el trío de cuequeras que viene de editar su primer disco, Fina, arrogante y dicharachera (2010) también inicia su calendario en comunas de la capital. Cuándo: viernes 10 y sábado 11 de septiembre, 17.00 y 21.00 horas. Dónde: Parque Padre Alberto Hurtado, La Reina, Santiago y Fiesta de la Municipalidad de San Ramón, Santiago.

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